Origines De La Novela, Vol. 4

Resumen del libro

libro Origines De La Novela, Vol. 4

Excerpt from Origines de la Novela, Vol. 4: El Asno de Oro De Lucio Apuleyo, Eurialo e Lucrecia , Fabulario, De Sebastian Mey, Coloquios, De Erasmo, Coloquio de las Damas De Pedro Aretino, Dialogos de Amor, De Leon Hebreo, El Eliage Entretenido, De Agustin de Rojas La lengua latina, en la cual llego a ser Menendez y Pelayo consumado maestro, estu diola bajo la direccion del profesor D. Francisco Maria Ganuza, y, no contento con los dos cursos oficiales, siguio dando leccion particular con el catedratico hasta graduarse de Bachiller. Varias veces le oi decir, en sus ultimos anos, que nadie podia ser perito en dicha lengua, sin dedicarse, cuatro anos por lo menos, a traducir los clasicos. About the Publisher Forgotten Books publishes hundreds of thousands of rare and classic books. Find more at www.forgottenbooks.com This book is a reproduction of an important historical work. Forgotten Books uses state-of-the-art technology to digitally reconstruct the work, preserving the original format whilst repairing imperfections present in the aged copy. In rare cases, an imperfection in the original, such as a blemish or missing page, may be replicated in our edition. We do, however, repair the vast majority of imperfections successfully, any imperfections that remain are intentionally left to preserve the state of such historical works.


Ficha del Libro


Opciones de descarga disponibles

Si deseas puedes obtener una copia del ebook en formato EPUB y PDF. A continuación te mostramos una lista de fuentes de descarga directa disponibles:


Opinión de la crítica

POPULARR

4

88 valoraciones en total


Otros Libros Relacionados de Marcelino Menendez Y Pelayo

A continuación te presentamos otros libros de Marcelino Menendez Y Pelayo disponibles para descargar gratuitamete

  • Marcelino Menendez Y PelayoHistoria De Los Heterodoxos Españoles. Libro Iv

    «Sin la historia eclesiástica (ha dicho Hergenroether) no hay conocimiento completo de la ciencia cristiana, ni de la historia general, que tiene en el cristianismo su centro. Si el historiador debe ser teólogo, el teólogo debe ser también historiador para poder dar cuenta del pasado de su Iglesia a quien le interrogue sobre él o pretenda falsearlo. […] Nada envejece tan pronto como un libro de historia. […] El que sueñe con dar ilimitada permanencia a sus obras y guste de las noticias y juicios estereotipados para siempre, hará bien en dedicarse a cualquier otro género de literatura, y no